Con todo, seguiremos vigilantes. Los voladores los lanzaremos el día en que Tindaya sea un parque arqueológico.

Desde hace años en Fuerteventura (Canarias) y más alla de sus fronteras, muchas personas, asociaciones y colectivos diversos, han venido oponiéndose al aberrante proyecto que pretendía alterar la singular fisonomía de uno de sus emblemáticos espacios naturales, rico en elementos etnográficos, arqueológicos e históricos, la MONTAÑA DE TINDAYA.

Jesús Giráldez es un profesor historiador aruquense, que ejerce la docencia en la isla majorera y muy metido de lleno en el tema de Tindaya, publicando incluso un libro de referencia denominado *TINDAYA: EL PODER CONTRA EL MITO*
Ahora, con motivo de la decisión oficial tomada por Patrimonio Cultural para incoar expediente para la protección integral de Tindaya, aprovechamos para recabar de Giráldez Macía su opinión.

-Vamos a ver, estimado Jesús Giráldez Macía: después de tantos años de lucha a favor del respeto y protección patrimonial de la naturaleza y, concretamente, de la reiterada denuncia que, tanto tú como otras muchas personas defensoras de los bienes y valores públicos, se venía haciendo acerca del proyecto especulativo de ese Bien de Interés Cultural que es la Montaña de Tindaya, qué suponen los recientes acuerdos oficiales tomados al respecto:

«Lo que ha hecho el Gobierno de Canarias, a través de las Dirección de Patrimonio, es incoar un expediente para aumentar la delimitación del Bien de Interés Cultural a toda la Montaña. Recordemos que el Cabildo de Fuerteventura había constreñido la delimitación del BIC a su mínima expresión para evitar que tal actuación protectora afectara al proyecto de ingeniería de la obra pensada por Chillida. Además, también hay que recordar que esa delimitación fue fruto de una sentencia judicial de 2013 que obligó al Cabildo a cumplir la ley.

Como digo, el único sentido de la anterior delimitación era posibilitar la obra. Desde un punto de vista científico es un auténtico disparate puesto que lo que dota de contexto interpretativo a esa enorme estación de grabados es la Montaña. Es decir, los cerca de 300 grabados encontrados en Tindaya están ahí y no en otro sitio porque el pueblo majo la eligió, seguramente por los mismos motivos que en la actualidad nos sigue llamando la atención: por su color, por su forma diferenciada, por ese enorme llano que se despliega a su poniente, por la piedra maravillosa de su geología; en fin, por su belleza.

Aunque al expediente en curso le falte mucho recorrido (desarrollo y aprobación) desde este momento las medidas de protección se extienden a toda su fisonomía. Tenemos la certeza de que el expediente concluirá felizmente porque sería un sinsentido que desde el Gobierno de Canarias se incoara un expediente como este (que implica estudios previos, financiación pública y recursos humanos) para después no aprobarlo».

-Durante décadas: muchas campañas reivindicativas , manifestaciones, conferencias, encuentros, publicaciones, jornadas de sensibilización y otras muchas acciones llevadas a cabo para defender ese histórico tesoro que es Tindaya; qué se siente después de tanto trabajo y cuál es el futuro?

«Pues obviamente una enorme alegría. Pero también con algo de cautela con lo que la alegría pasa a ser contenida. En el caso Tindaya, que arrastra ya casi tres décadas de polémica (y, no olvidemos, del robo de casi 30 millones de euros de dinero público), hemos visto de todo: pago de estudios que no se realizaron, expropiaciones para salvar la empresa de las canteras, estudios geotécnicos encargados (y pagados) sin concurso público a la empresa que pretende hacer el agujero y hasta el intento de que el equipo de fútbol de Tindaya se llamara Atlético Chillida.

Estos antecedentes (y muchos más) nos invita a no celebrarlo de manera concluyente, porque las presiones continúan siendo muy fuertes. Pero al tratarse de una noticia que llevábamos décadas esperando y, aunque aún se encuentre en fase preliminar, creemos que es una noticia que debe de ser divulgada con satisfacción. Básicamente por tres cuestiones:

La primera es que se trata posiblemente de la lucha colectiva más longeva en el ámbito del ecologismo y de defensa del patrimonio de Canarias. Esta lucha empezó incluso diez años antes de la llegada de Chillida, cuando profesionales de la arqueología y colectivos ecologistas denunciaban el daño que las canteras producían a la Montaña.

En segundo lugar, porque durante todo este tiempo han sido miles y miles de personas las que han aportado su granito de arena (más bien de traquita) contra el viento del poder y de la especulación. Ese colectivo fue creciendo a lo largo de los años. Gente que incluso en un primer momento pensaba que la obra de Chillida sería un aliciente turístico para la isla y que pasó a defender lo que ya se sabía, que el Monumento ya existe.

Por último, porque estamos necesitados de noticias esperanzadoras, que nos inviten a no claudicar, más en tiempos tan tristes como los que vivimos en la actualidad. Son muy pocas las ocasiones en las que en Canarias hayan triunfado las luchas medioambientales y de defensa de nuestra cultura. Y no será porque no se ha intentado, baste poner el ejemplo del Puerto de Granadilla. Si se me permite la expresión, ya era hora de que ganaran los buenos.

Con todo, seguiremos vigilantes. Los voladores los lanzaremos el día en que Tindaya sea un parque arqueológico y la Montaña nos enseñe, a residentes y turistas, todos sus maravillosos valores. Y sin necesidad de vaciarla».

https://www.arucasdigital.com/tindayaruc.html